Algo se mueve antes de tiempo en una de las plazas más disputadas de Tamaulipas. Mientras la atención pública sigue puesta en otros frentes, dentro de la estructura de Morena ya corre un reloj distinto: el de Nuevo Laredo.
De acuerdo con la información que circula al interior del movimiento, la definición política de la ciudad fronteriza podría llegar mucho antes de lo que el calendario electoral formal sugiere. Y en el centro de ese movimiento aparece un nombre: Ninfa Cantú.
Una pieza que empieza a tomar forma
Cantú se perfila para ocupar la coordinación municipal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Nuevo Laredo, un cargo que, de concretarse, la colocaría en una posición estratégica justo cuando Morena comienza a ordenar su estructura territorial pensando en 2027.
El nombramiento no sería un hecho aislado. Forma parte de un proceso más amplio que el partido guinda ya puso en marcha para consolidar su presencia en los municipios que considera clave, y Nuevo Laredo —por su peso económico, fronterizo y político— está entre los primeros de la lista.
El calendario que ya empezó a correr
Las fechas, hasta ahora, apuntan a una secuencia clara:
- Septiembre: se esperaría la publicación de la convocatoria.
- Octubre: arrancarían los registros de aspirantes.
- Finales de octubre: se concretaría el nombramiento de Cantú al frente de la coordinación.
- Después: comenzarían a perfilarse las definiciones municipales de cara a 2027.
Es decir, en cuestión de semanas, Nuevo Laredo podría pasar de ser una plaza en calma a convertirse en el epicentro de los movimientos internos de Morena en Tamaulipas.
Lo que está en juego
Nombrar a alguien al frente de esa coordinación no es un trámite menor: es, en los hechos, empezar a mover las piezas que definirán quién tiene el control del terreno cuando llegue la hora de las candidaturas. Quien ocupe ese lugar tendrá una ventaja difícil de ignorar frente al resto de los aspirantes.
Por ahora, todo apunta a que Ninfa Cantú será esa pieza. Lo que viene en las próximas semanas —convocatoria, registros y, sobre todo, cómo reaccione el resto del mapa político local— dirá si Nuevo Laredo efectivamente empieza a definirse antes de lo previsto.
La pregunta que queda en el aire: ¿quién más se mueve mientras el reloj avanza?

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