En 2024, el psicólogo social Jonathan Haidt publicó "La generación ansiosa", un libro que en apenas dos años pasó de ser un título de divulgación científica a convertirse en el texto de referencia de un movimiento global de padres, escuelas y hasta gobiernos que buscan retrasar el acceso infantil a los teléfonos inteligentes y las redes sociales. Su tesis central: el paso de una infancia basada en el juego libre y sin supervisión a una infancia centrada en el teléfono, ocurrido a finales de la década de 2000, coincide con un deterioro medible en la salud mental de adolescentes en todo el mundo.
Haidt documenta el cambio con datos de comportamiento: según Pew Research, en 2015 uno de cada cuatro adolescentes estadounidenses de entre 13 y 19 años afirmaba estar conectado a internet "casi constantemente"; para 2022, esa cifra había subido a 46%. En ese periodo —que Haidt llama la "Gran Reconfiguración"— los patrones de sueño, la actividad física y el comportamiento social de los adolescentes cambiaron de forma radical, coincidiendo con incrementos documentados en depresión, ansiedad, autolesiones y conducta suicida, con un impacto que la evidencia muestra como más pronunciado entre las adolescentes mujeres que entre los varones.
A partir de ese diagnóstico, Haidt propone cuatro reformas concretas: no entregar teléfonos inteligentes antes de la educación secundaria (proponiendo teléfonos básicos, solo con llamadas y mensajes, como alternativa); prohibir el acceso a redes sociales antes de los 16 años; establecer escuelas verdaderamente libres de celulares durante la jornada; y devolver a la infancia el juego libre y la autonomía, incluyendo caminar solos a la escuela. El propio autor enmarca esto como un "problema de acción colectiva": ningún padre individual puede resolverlo aislado, porque un hijo sin teléfono en un entorno donde todos sus compañeros sí lo tienen enfrenta un costo social real. Por eso insiste en que la solución requiere coordinación entre familias, escuelas, empresas tecnológicas y gobiernos actuando a la vez.
El movimiento que inspiró ya tiene números concretos en América Latina: según la organización mexicana No Es Momento, más de 7,000 acuerdos entre familias —que involucran a 4,200 hogares y 580 escuelas— se han firmado en México siguiendo directamente los lineamientos del libro. En el plano gubernamental, el Reino Unido anunció en junio de 2026 nuevas restricciones sobre redes sociales bajo el liderazgo del primer ministro Keir Starmer, sumándose a Australia y a un número creciente de países que han traducido este debate académico en política pública concreta. Haidt insiste en que no se trata de demonizar la tecnología en su totalidad, sino de proteger específicamente las etapas críticas de la infancia y la adolescencia, y se muestra convencido de que el daño, si se actúa a tiempo, todavía puede revertirse.
Fuentes: Nueva Revista, Caras y Caretas, Infobae, Education Week, Diario de Cuyo.

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