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La ola coreana no se detiene: cómo Corea del Sur construyó la potencia cultural más exitosa del siglo XXI




Cuando el gobierno surcoreano lanzó, a finales de los años 90, la estrategia que bautizó como Hallyu ("ola coreana"), pocos imaginaban que tres décadas después esa apuesta de poder blando se convertiría en una de las industrias culturales más rentables e influyentes del mundo. En 2026, con el regreso de BTS a los escenarios tras el servicio militar obligatorio de sus integrantes y una gira mundial de 82 fechas en 34 ciudades, el fenómeno demuestra que no solo no se agotó: sigue expandiéndose a nuevos mercados y formatos.

El crecimiento económico del Hallyu es contundente: su valor pasó de representar apenas 0.2% del PIB surcoreano en 2004 (1,870 millones de dólares) a multiplicarse por más de seis hasta los 12,300 millones de dólares en 2019, y la tendencia no se ha revertido desde entonces. Lo que comenzó con los K-dramas de televisión se transformó en un ecosistema cultural completo que abarca música (K-pop), cine, moda y belleza (K-beauty), gastronomía y entretenimiento digital, con plataformas propias como Weverse que conectan directamente a los ídolos con sus fandoms globales.

El salto a la cultura mainstream occidental tuvo hitos concretos: "Gangnam Style" de PSY en 2012 abrió la puerta mediática global, "Parasite" se convirtió en la primera película de habla no inglesa en ganar el Óscar a Mejor Película, y "Squid Game" se transformó en una de las series más vistas en la historia de Netflix. La plataforma, de hecho, se comprometió a invertir 2,500 millones de dólares en contenido coreano durante un periodo de cuatro años a partir de 2023, una apuesta que confirma que el interés por el contenido surcoreano dejó de ser un nicho para convertirse en una prioridad estratégica de la industria global del entretenimiento.

Lo distintivo del caso coreano, frente a otras industrias culturales nacionales, es que nunca fue un fenómeno espontáneo: fue, desde el inicio, una política de Estado. El Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo de Corea del Sur mantiene un enfoque activo de promoción del Hallyu como herramienta de desarrollo económico y diplomático —lo que especialistas llaman el "dividendo Hallyu"—, con programas de becas e idioma en embajadas de distintos países de América Latina. Especialistas en industrias culturales señalan que esta combinación de calidad de producción, inversión estatal sostenida y una relación directa y constante con las comunidades de fans a través de redes sociales es lo que explica por qué, a diferencia de otras modas culturales pasajeras, el Hallyu lleva ya casi tres décadas sin perder impulso.

Fuentes: Todo Sobre México, Segundo Enfoque, UNAM Global, Última Hora (Paraguay), Casa Asia, Cultureo Media.

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