Pocas expresiones se usan tanto y se definen tan mal como "cultura de la cancelación". Para unos es una forma de exigir cuentas; para otros, una especie de castigo desproporcionado en redes sociales. El Pew Research Center, un centro de estudios estadounidense que realiza encuestas con muestras probabilísticas, midió cuánta gente la conoce y qué entiende por ella. Su primer informe, publicado el 19 de mayo de 2021, se basó en una encuesta de septiembre de 2020 a 10.093 adultos de Estados Unidos. Según ese informe, 44 % había oído hablar del término al menos regularmente, y 22 % mucho; 38 % no sabía nada.
La definición no era uniforme. Entre quienes conocían el término, 49 % lo describió como acciones para que otros rindan cuentas, 14 % como censura, como restringir la libre expresión o borrar la historia, y 12 % como ataques malintencionados para dañar. Las diferencias políticas eran marcadas: los republicanos conservadores fueron los menos propensos a verlo como rendición de cuentas (36 %), frente a 59 % de los demócratas liberales, y cerca de una cuarta parte de los republicanos conservadores (26 %) lo definió como censura. En 2020, además, 58 % de los adultos pensaba que señalar a otros en redes sociales hace más probable que rindan cuentas, y 38 % que castiga a quien no lo merece.
Una segunda encuesta de abril y mayo de 2022, con 5.074 adultos, mostró cambios. Según una nota de Pew de junio de 2022, la familiaridad subió a 61 %, frente a 44 % en 2020. Subió más entre los jóvenes (77 % de 18 a 29 años) y entre los mayores de 65, de 33 % a 53 %. Además, la brecha entre republicanos (63 %) y demócratas (62 %) en familiaridad se cerró, y los grupos más familiarizados fueron los demócratas liberales (79 %) y los republicanos conservadores (69 %).
Lo más llamativo es el desplazamiento de opinión. En 2022, 51 % decía que señalar a otros por publicaciones potencialmente ofensivas hace que rindan cuentas y 45 % que castiga a quien no lo merece: la primera postura cayó 7 puntos desde 2020 y la segunda subió 7. Entre los demócratas, la visión de castigo subió 10 puntos, hasta 32 %, aunque 65 % aún veía rendición de cuentas; entre los republicanos, 62 % veía castigo y 34 % rendición de cuentas.
Otros cortes muestran que la opinión no sigue solo la línea partidista. Según Pew, las mujeres tendieron más que los hombres a ver rendición de cuentas (56 % frente a 45 %), y entre los hombres 52 % veía castigo, frente a 38 % de las mujeres. Por grupo racial o étnico, 71 % de los adultos negros veía rendición de cuentas, frente a 61 % de hispanos y asiáticos y 44 % de blancos, entre quienes 51 % veía castigo. Es decir, quién siente que el señalamiento es justo o injusto depende también de quién suele ser blanco del discurso público.
Hay límites claros. Los datos son de Estados Unidos y de 2020 y 2022, de modo que no dicen nada de otros países ni de los años posteriores. Se trata de percepciones declaradas, no de mediciones de cuántas personas han sido "canceladas" ni de qué consecuencias tuvo. Y la propia etiqueta es ambigua: como muestra la primera encuesta, quien responde puede estar pensando en cosas muy distintas. Pew no ofrece aquí una definición común, de modo que las cifras sobre "cancelar" miden, en parte, lo que cada persona entiende por la palabra.
**Fuentes:** Pew Research Center (Americans and cancel culture: Where some see calls for accountability, others see censorship, punishment, mayo de 2021); Pew Research Center (A growing share of Americans are familiar with cancel culture, junio de 2022).


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