La romantasy mezcla romance y fantasía, y en pocos años pasó de nicho a sección propia en las librerías. Según una nota de PBS NewsHour de enero de 2024, la autora Rebecca Yarros la define como fantasía escrita con una vena romántica, y las ventas de su "Fourth Wing" y la secuela "Iron Flame" sumaban más de seis millones de ejemplares en el mundo. Yarros atribuye el despegue a BookTok, la comunidad de lectores de TikTok, que funcionó como boca a boca; la dueña de la librería The Ripped Bodice, Leah Koch, dijo que TikTok tuvo un impacto financiero tangible en su tienda.
Los números de lanzamientos son llamativos. Según una nota de The Globe and Mail, "Iron Flame" vendió 600.000 ejemplares en tapa dura en su primera semana en Estados Unidos, frente a 125.000 de "The Testaments" de Margaret Atwood en todos los formatos; la autora Sarah J. Maas había vendido unos 38 millones de copias en el mundo, 26 millones desde 2022. Una nota de National Review de febrero de 2025 agrega que "Onyx Storm", tercer libro de Yarros, vendió casi tres millones de ejemplares en su primera semana, la cifra más alta para un título de adultos en al menos 20 años según el New York Times; es un dato de segunda mano.
El mercado respondió. La cadena canadiense Indigo reportó que 25 % de sus 20 principales autores de fantasía escribe romantasy y que sus ventas se duplicaron respecto al año anterior. The Globe and Mail cuenta que las editoriales británicas empezaron a comprar catálogos antiguos del género y que las estadounidenses las siguieron, en lo que una autora llamó un "frenesí" de unos 18 meses. Sobre los orígenes, muchos autores dicen que viene de la ficción juvenil: la saga de Maas se comercializó primero como juvenil, y la edición independiente permitió escribir romantasy para adultos sin presión de rejuvenecer a los personajes.
Hay explicaciones del fenómeno, aunque ninguna está probada. Yarros lo vincula con el aumento de lectura durante la pandemia, que trajo lectores nuevos a la ficción, y cree que el género atrae también a hombres. National Review lo inserta en un auge más amplio de librerías y de ficción para mujeres jóvenes, pero admite que sus causas son varias y no las cuantifica. Es un texto de opinión, de modo que sus explicaciones son interpretaciones del autor.
Las críticas, que recoge The Globe and Mail, son concretas. Algunos lectores sostienen que ciertos libros se escriben para volverse virales más que por su calidad, y que una edición de "moda rápida" empuja a publicar a toda prisa, con erratas y tramas repetitivas. Se cuestiona también la repetición de personajes tipo y la falta de diversidad de identidad, raza y sexualidad. Las autoras enfrentan presión para escribir más rápido y, algunas, para añadir contenido más explícito. Una autora sostiene que el desprecio al género refleja misoginia, porque centra las perspectivas y el placer de las mujeres, y PBS recuerda que el romance carga desde hace tiempo con el estigma de literatura ligera, un prejuicio que la librera Koch dice que se ha atenuado pero persiste. La estudiosa Jayashree Kamble señala que el género tiene casi cien años de historia en el mercado masivo.
Con cautela: las cifras de ventas provienen de editoriales, de librerías y de notas periodísticas, y los años no coinciden entre las fuentes. La nota de The Globe and Mail no trae fecha en la versión consultada, el recuento de 475 millones de vistas del hashtag #romantasy en TikTok no tiene fecha y tampoco hay un dato de cuota de mercado específico del género. Con todo, el patrón es claro: un género nacido de lectores en redes, escalado por editoriales y discutido por su calidad. Lo que queda abierto es cuánto durará y si la presión por producir rápido ayudará o dañará lo que lo hizo atractivo.
**Fuentes:** PBS NewsHour (Popular new literary genre mixes romance and fantasy, 31 de enero de 2024); The Globe and Mail (How romantasy became the red-hot genre conquering the book world); National Review (Books are back, febrero de 2025, texto de opinión).

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